Iluminación natural

La luz natural en fotografía macro

Antes de continuar leyendo, te aconsejo que leas los principios básicos de la iluminación que explico aquí.

La luz del sol directa es intensa, dura y proviene de un solo punto distante, por lo que produce imágenes muy contrastadas, con sombras profundas que no siempre son deseables en fotografía macro.

La luz dura, también resalta las iridiscencias naturales de algunos objetos, sobre todo la luz del sol, porque contiene todas las longitudes de onda con igual proporción, por lo que a veces es muy útil cuando se busca justamente eso, pero otras veces, el efecto iridiscente nos juega en contra y deteriora la calidad de imagen.

La iluminación natural no es controlable y puede variar de momento a otro y según la hora del día, tanto en intensidad como en temperatura de color, por lo que hay que tener todos estos factores en mente.

Como regla general, es aconsejable evitar la luz directa del sol y suavizarla con un difusor. Con esto no eliminamos la sensación de profundidad de la escena, evitaremos las sombras muy profundas y mejoraremos los detalles en las sombras. La iluminación natural, con difusor da una luz uniforme, suave y agradable, pero normalmente no permite usar velocidades de obturación lo suficientemente altas como para congelar la imagen, algo que en macrofotografía es clave.

Para aumentar la luminosidad de la escena y usar velocidades de obturación altas, se puede rellenar las sombras reflejando la luz directa del sol y dirigiéndola a la escena, de esta forma se compensa el alto contraste, pero cuidado, porque la luz directa del sol, sigue siendo dura. Esto no es ni malo ni bueno, solo son opciones.

Si lo que queremos es justamente tomar partido del contraste extremo, como por ejemplo una silueta, deberemos ubicar la zona más luminosa de fondo (El cielo en este caso) ya sea moviendo el objeto si es posible, o más frecuente, moviendo la cámara.

Ya que las vibraciones son críticas en fotografía macro, para evitarlas deberemos utilizar velocidades de obturación lo más altas posibles o trípode (o ambos). El problema es que tendremos que abrir el diafragma, con lo que perdemos profundidad de campo o aumentar la sensibilidad ISO de la cámara lo que aumenta el ruido. Lograr ese equilibrio a veces es una tarea difícil, porque tenemos que elegir entre tomas con alta velocidad de obturación y diafragma abierto y escasa profundidad de campo o largos tiempos de exposición con mejor profundidad de campo pero con riesgo de trepidación. Esta limitación la podemos evitar con luz artificial, ya que tenemos mejor control sobre más variables.